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Endosofía

Reflexiones de una mujer con endometriosis

¡Hola!

Bienvenida a la primera entrada de mi blog. Las que me seguís por otros lares (Instagram, Facebook, YouTube…) sabéis que me muestro pero son lugares que no dan el espacio e intimidad que podemos encontrar en el blog. Sobre todo últimamente hay que ir con cuidado con lo que decimos y cómo en redes, con temor a que nos bloqueen o cierren la cuenta.

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Desnudándome

Hace unos días en Instagram os hablé un poco sobre mí, pero enseguida había llenado 300 palabras (el máximo que permite Instagram), y me quedé y sentí como si estuviera viviendo un coitus interruptus 😂😂.

Empecé, hablando sobre quién soy yo desde otro lado, qué me gusta, me motiva y me hace vivir  en armonía conmigo misma, y la visibilidad se vio afectada, al algoritmo no le interesó mucho al parecer que nos mostrara la humanidad detrás de la marca personal.

Continúo al hilo de este post, y sigo hablando del autocuidado.

Hace 5 años, ignorante de mí, creía como sanitaria en qué consistía, y tuvo que llegar a mí la endometriosis para aprender a amarme. Sí, como lees, amarme, tan sencillo y complejo en esta sociedad en que las mujeres tenemos que ser productivas los 30 días del mes, y está “mal visto”, parar escucharse y sentirse.

Para mí, el autocuidado, es la mayor expresión de amor por mí misma, la forma de manifestarlo día a día , y la manera que lo aplico, siento que es la mayor honra a mi cuerpo.

A raíz de la peritonitis, (cuando supe el diagnóstico), en ese preciso momento y sucesivos días obtuve la mayor lección de vida conmigo misma. Si eres una endohermana sabrás a qué lucha interior me vi confrontada y me negaba por activa y pasiva a querer parar.

Así es, gracias a circunstancias personales, tras la intervención estuve unos días atendida por mi madre, pero esos días fueron francamente difíciles. Yo creía que ella habría cambiado y me atendería y todo lo contrario, la queja, la culpa, llamaron a mi puerta los días posteriores.

A las dos semanas aproximadamente de la intervención, decidí seguir mi camino en el pueblito de Vilada que tenía previsto trabajar y vivir antes de toda esta situación.

Los días posteriores en Vilada, estaba sola en un piso con cajas y cajas por medio sin poder colocar y sin ascensor. Esto hizo que me limitara a salir, como mucho una vez al día. El dolor era tremendo con faja y todo, recordaros que mi apéndice estaba pegado en el intestino cubierto de tejido endometrial, pero todas estas circunstancias, no impidieron que empezará a escucharme y darme amor. 

¿Cómo lo hice?

Sin frustrarme por ver todo sin recoger. Empecé primero meditando dos veces al día para acallar mis pensamientos negativos destructivos y posteriormente perdí la cuenta de las meditaciones que llegaba hacer al día. Luego seguí con paseos conscientes donde conocí a personas maravillosas.

Seguiré en el siguiente blog contándote cómo aprendí a amarme y entender la importancia del autocuidado en la endometriosis, espero te guste este primer blog de muchos.


Con todo mi amor, 

Carmen. 

Te abrazo desde la distancia.

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